El acuerdo de defensa permanente entre Estados Unidos, Dinamarca y el gobierno autónomo groenlandés redefine por completo el tablero geopolítico del Ártico. En respuesta al acelerado deshielo polar, que abre codiciadas rutas comerciales y enormes reservas de minerales críticos, el pacto blinda la región frente a la creciente influencia china y rusa. No afecta la soberanía de la isla, pero una cláusula clave determina que ningún adversario de EE.UU. o de Occidente podrá establecer bases o desplegar tropas en el territorio, o ejecutar inversiones comerciales. Leer más
